La Casa de la Palabra
Normalmente, le toca a David visitar el programa de Roge Blasco una vez al mes para dar a conocer nuevos libros que hayan aterrizado en la librería.
Por principio evito las ocasiones en que tenga que hablar en publico porque sufro un misterioso mecanismo inconciente que transforma mi acento, por lo normal aceptablemente comprensible, en un batiburrillo que lleva la gente a pensar que en vez de nacida a orillas del Tajo, acabo de llegar de las del Volga. Sin embargo, hoy me toca substituirle en el estudio de Radio Euskadi, en el programa La casa de la Palabra, que empieza a las 20:00. Durante unos pocos minutos intentaré juntar frases con sentido sobre tres libros cuyos autores son infinitamente más articulados que yo.
Esta es la versión no penosa de lo que pienso contar:
-¿Qué es el Qué?, de Dave Eggers. Se trata de la biografía novelada de Valentino Achak Deng, uno de los “niños perdidos” de Sudán que tuvieron que desplazarse solos andando desde sus pueblos arrasados por milicias en el sur de Sudán hasta Etiopía, y después hasta el campo de refugiados de Kakuma, en Kenia, durante la guerra civil de 1972-2005. Un programa de ayuda del gobierno de Estados Unidos permitió a cerca de 4.000 jóvenes refugiados emigrar a este país. Este libro habla no sólo de la experiencia de Valentino durante la guerra y como refugiado, pero también de las dificultades a que se enfrentan estos jóvenes en Estados Unidos. Muchos de estos chicos sienten la responsabilidad de “llegar a ser algo” en Estados Unidos para ayudar a sus familias y comunidades en Nigeria, pero las dificultades a que se enfrentan en Estados Unidos, añadidas a sus propios problemas (muchos padecen de problemas relacionados con el desorden de stress post-traumático debido a sus experiencias durante la guerra civil), a veces les desbordan.
Un buen complemento para entender la situación de estos chicos es el documental God grew tired of us.
(Hace tiempo saqué un post sobre la edición inglesa de este libro.)
-Kehinde, de la escritora nigeriana Buchi Emecheta. Esta obra de 1994 ha sido reeditada recientemente, y trata de una mujer que decide regresar a su país natal después de 18 años en Londres. Se trata una vez de más de un libro sobre malentendidos y desencuentros culturales, y sobre la “doble” identidad desarrollada por el emigrante, que no llega a adaptarse totalmente al país de acogida pero que ya no puede aceptar determinadas limitaciones de su país de origen. En este libro, Kehinde decide abandonar su empleo en un banco londinense para juntarse a su marido en Lagos. Mientras su marido goza del prestigio del retornado, Kehinde se ve reducida a la posición subalterna de una vieja esposa en una sociedad patriarcal y poligámica. Su regreso a Inglaterra le obliga a empezar de cero, un proceso duro pero que le llevará a descubrir su independencia y a forjar una identidad que integra elementos de dos mundos.
-Dentro de mí y Un paseo por la sombra, la autobiografía en dos partes de Doris Lessing. El primero de los dos libros, que acaban de ser editados en un estuche por la editorial Lumen, me parece especialmente interesante. Dentro de mí es una bellísima autobiografía que describe los primeros años de Lessing, desde su nacimiento en la antigua Persia, el posterior traslado de su familia a Rodesia (actual Zimbabwe), y su vida en esta colonia inglesa hasta su partida para Londres en 1946. Lessing tiene una perspectiva lúcida sobre los acontecimientos de su pasado y describe de forma realista pero sin acritud la sociedad en que vivía. Su carácter independiente hizo con que tomara opciones de vida condenadas por su entorno social y familiar: abandonó a su primer marido e hijos, se hizo comunista, se casó de nuevo con un refugiado alemán, judío y comunista para más señas, en plena segunda guerra mundial, y además defendía que los africanos deberían tener los mismos derechos que los colonos. Lessing habla de todo esto sin adornar el pasado o echarse flores, y hace un análisis muy interesante de factores clave en su vida, como la influencia de la Primera Guerra Mundial sobre sus padres, sus creencias comunistas o la moderación, en términos relativos, de sus opiniones con relación a los derechos de los africanos en esa época. Además, su sentido de observación y una memoria de elefante que detiene los detalles más improbables, unidos a una ironía muy fina transforman la lectura de este libro en un verdadero placer

