Un piso para Faïza
En una reciente entrevista al Guardian a propósito del lanzamiento de su ultimo libro en inglés (editado en castellano en El Andén bajo el título Sueño para Marginados), Faïza Guène no duda en denunciar el sutil pero implacable racismo que impregna la sociedad francesa.
Faïza empieza por contar las dificultades que tuvo para alquilar un piso, esto cuando ya era una exitosa escritora con muchísima visibilidad en los medios de comunicación. Su marido es de Costa de Marfil, y la reacción de los agentes inmobiliarios a una pareja de africanos era de rechazo total. A partir de dado momento Faïza empezó a presentarse sola para visitar los pisos, con la esperanza de que su aspecto más "europeo" le facilitara la búsqueda. Sin embargo, al verificar su origen magrebí la mayoría de los agentes no le dejaba ni entrar en los pisos. Por suerte, encontró una agente inmobiliaria casada con un marroquí que terminó ayudándole. Muchos no dan crédito, pero esta es una situación muy común, y no sólo en Francia. (Esto es un aparte: como natural de un país considerado en algunas latitudes "de segunda", pero aún así de la UE, tengo una posición comodísima en la pirámide de la discriminación y sería ridículo que me quejara, pero puedo atestiguar el efecto "extranjero", que funciona como una espécie de repelente de caseros, en el momento de buscar un alquiler aquí mismo, en Bilbao...)
Pero Faïza no se queda por ahí. Aprovecha para denunciar la sociedad francesa en general, que se asegura de que los extranjeros y los pobres (y peor para los que reúnen las dos condiciones) jueguen siempre con desventaja, critica el sistema educativo francés que envía los profesores más inexpertos y desmotivados a los suburbios, comenta que los fichajes de Sarkozy de mujeres de origen extranjero para cargos políticos parecen más un "gesto de caridad" que un reconocimiento de sus aptitudes y termina metiéndose con la intelligentsia francesa, que se niega a aceptar que puedan surgir nuevos intelectuales de los suburbios.

