La Coctelera

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A book lying idle on a shelf is wasted ammunition. Henry Miller

11 Enero 2008

La Distribución de Libros

Es el tema del momento. Parece que la reorganización de la distribución del libro va a traer algunos cambios. Para mejor, porque la actual atomización de la distribución en España es un sinsentido.
Los libreros se ven obligados a trabajar con multitud de proveedores, lo que es un quebradero de cabeza debido a la constante pérdida de tiempo para descubrir quién trae qué (sobre todo cuando hay que traer libros de pequeñas editoriales). Además, está la carga de los costes de portes que imponen las distribuidoras cuando las librerías no llegan a un importe mínimo de pedido, así que el librero a menudo se ve obligado a pedir más libros que los que realmente necesita o a dejar que los costes de transporte se "coman" su margen para dar servicio a los clientes. Esto para no hablar del inaceptable tiempo de espera cuando se piden libros de fondo, que muchas veces hace con que el librero no sepa que cara poner para explicar al cliente que el libro que pedió hace dos semanas a una distribuidora de Madrid todavía no ha llegado, ni que tuvieran que enviarlo desde Timbuktu.

Naturalmente, trabajando con menos distribuidoras, que le puedan traer libros de más editoriales, más fácilmente se llega a pedido mínimo y todo el proceso de pedidos y devoluciones se agiliza.

Con todo esto, es de agradecer que empiece a surgir alguna concentración en la distribución y que el suministro de libros deje de ser tan fraccionado. Pero estos cambios también exigen una cierta cautela. Creo que sería interesante estudiar el caso de Alemania, donde el sistema de las grandes distribuidoras funciona desde hace décadas con éxito, porque nos puede indicar los peligros de dejar que un par de empresas controle la distribución.

Para los libreros, trabajar con uno o dos grandes proveedores facilita mucho la vida porque les ahorra muchísimo tiempo de pesquisa que podrán dedicar a sus clientes, y dinero en transportistas. Sin embargo, esto puede implicar una cierta descaracterización del fondo, ya que las grandes distribuidoras ejercen presión para que las librerías acepten sus paquetes de libros pré-seleccionados, lo que en la práctica obliga a los libreros a recibir material con que no les interesa trabajar y les retira a las librerías la particularidad que les permite sobrevivir como alternativa a las grandes superficies. Esta situación ya se verifica en España, con los paquetes de novedades que a las distribuidoras tanto les gusta enviar, pero creo que cuando una librería trabaja únicamente con uno o dos proveedores, le resulta mucho más difícil resistirse a esas prácticas. Y digo resistirse porque, por lo menos en el caso de la lib, la venta de best-sellers es residual y nuestros clientes buscan aquí precisamente los libros que no suelen encontrar en las grandes superficies, y que, por supuesto, al no ser libros de grandes ventas, no interesan tanto a las distribuidoras. Además, estos paquetes de libros acaban por transformar el librero en reponedor, visto que el conocimiento de las novedades editoriales se hace en gran medida a través de la consulta de catálogos y del proceso de pedidos.

En una mesa redonda organizada en la ultima Feria de Frankfurt sobre el tema, el representante de la mayor distribuidora alemana, KNV, se queja de que el los libreros son demasiado individualistas, y de que SU distribuidora sabe lo que es mejor para las librerías. Claro. No tengo dudas de que ellos saben cómo vender más, sencillamente me pregunto si todos lo libreros querrán vender lo que más se vende, o si prefieren mantener una actitud "diletante" (según las palabras de Herr Voerster) con relación al fondo de sus librerías...

Además, las editoriales alemanas se quejan de que las grandes distribuidoras utilizan su poder como canal de distribución principal a las librerías para imponerles mayores descuentos y afirman que distribuidoras ejercen influencia sobre sus decisiones editoriales.

Lo ideal sería que el fenómeno de la concentración de la distribución se reflejara en una mejora del servicio de suministro - concentración de pedidos, reducción de costes y plazos de entrega - sin caer en la homogenización de las librerías. Además, se pueden utilizar herramientas informáticas de forma que las distribuidoras transmitan con antelación y de forma sistemática información bibliográfica a las librerías para que estas mismas puedan hacer sus pedidos. Del mismo modo, es realista pretender que en las fichas de cliente que las distribuidoras tengan de cada librería se especifique claramente que tipo de fondos (editoriales, o incluso colecciones) le pueden interesar de cara al servicio de novedades. Y por ultimo, será bueno que no se establezca ninguno monopolio, ya que la sana competencia entre varias distribuidoras impide que una librería se vea "en las manos" de un sólo proveedor.

Tags: aparte

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