Decálogo del buen lector
En el boletín del inestimable Club Kirico, me llega el comentario de Juliana Boersner sobre la intervención de Antonio Muñoz Molina - vaya, como circula y se enriquece la información por la red! - en la Feria de Guadalajara. Juliana Boersner escribe en dos blogs literarios que merecen visitas frecuentes: Ciberescrituras y Papel en Blanco.
El comentario me parece particularmente interesante por subrayar dos puntos que me parecen esenciales en la lectura.
Lo primero, que las competencias lectoras y el gusto por la lectura tienen que formarse en la infancia. De ahí la importancia de crear las condiciones para que los niños se interesen por la lectura. No se trata únicamente de enseñarles a leer y ofrecerles acceso a libros, y que los adultos les ofrezcan un espacio físico y los momentos para entregarse a la lectura. Si la lectura no interesa a un niño, este puede tener a mano todos los libros del mundo que nunca los abrirá. Desde el primer momento los niños deben tener acceso a una voz que les cuente cuentos y que despierte en ellos la fascinación por las historias que les llevará a buscarlas por sí mismos en los libros cuando llegue el momento. Esa fascinación surge por estímulo y por el ejemplo de los adultos. Por otras palabras, es la curiosidad por el mundo que nos rodea y por los mundo imaginados.
Lo que nos lleva al segundo punto, los libros son un vehículo más de cultura. Como dice Muñoz Molina: “La televisión no es enemiga [...] ni el cine, ni el videojuego son enemigos de la lectura, lo que es enemigo de la lectura es la ignorancia”. Por otras palabras: leer es una expresión más de la curiosidad por el mundo, tal como se puede verificar en los estudios que indican que las personas que leen generalmente también se dedican a otras actividades, sean culturales, deportivas o de voluntariado.

