Cancioncillas de todo el mundo
Acaba de ser editado un nuevo título en la preciosa colección de canciones infantiles de Kókinos. Se trata de Canciones Infantiles y Nanas de Babushka, un libro con las letras en el idioma original, su traducción al castellano y trascripción fonética de 29 canciones infantiles eslavas, primorosamente ilustrado y acompañado de CD. Las ultimas páginas del libro están reservadas a comentarios, aportando datos culturales, lingüísticos, gestuales y musicales relativos a cada una de las canciones.
La recopilación de canciones bielorrusas, polacas, rusas, eslovacas, checas, ucranianas y yiddish está a cargo de Nathalie Soussana y las ilustraciones de Sacha Poliakova.
La editorial aprovecha la ocasión para reeditar otros títulos de la misma colección: Canciones Infantiles y Nanas del Baobaob, El África Negra en 30 Canciones Infantiles, Cancionero Infantil del Papagayo, Brasil y Portugal en 30 Canciones Infantiles y A La Sombra del Olivo, El Magreb en 30 Canciones Infantiles. En la colección está también el título Cancioncillas del Jardín del Edén, 28 Canciones Infantiles Judías.
Todos estos libros recogen repertorios muy variados, ofreciendo una panorámica bien documentada de algo con raíces tan profundas como lo son las canciones infantiles y las nanas. La interpretación de las canciones, además, es de gran calidad musical, algo que muchas veces no ocurre en este tipo de recopilatorios destinados a niños - como si por ser niños se les pueda sujetar sin más a la escucha de grabaciones de voces chillonas sobre fondos melódicos de Casiotone...
En una época en que la tradición oral está desapareciendo a la velocidad a que las tecnologías y las nuevas formas de entretenimiento substituyen la tradición de escuchar cuentos que pasaron de generación en generación y la costumbre de cantar en familia o en grupo, el esfuerzo de recoger este patrimonio adquiere un aura de tristeza, quedando la duda sobre cuánto tiempo más seguirán estas canciones siendo parte de la herencia que cada niño recibe de su familia y comunidad.
Pero tampoco quiero ser alarmista. Tuve la oportunidad de comprobar que por lo menos las canciones del libro dedicado a Portugal y Brasil mantienen su popularidad, ya que yo misma, que soy de la generación de la televisión en colores, canté y bailé veces incontables muchas de estas canciones en el patio del colegio - salvadas pequeñas diferencias localistas de ritmo y alguna estrofa que otra - sin tener la menor conciencia de su ancestralidad, y a mis sobrinos se les están transmitiendo las mismas palabras y los mismos gestos con la naturalidad de las cosas evidentes...
En suma, se trata de una colección preciosa, hecha con gran profesionalismo y amor por los detalles. Es evidente que no se trata de carne de best-seller. Hay que tomarse el tiempo y acompañar a los niños a quien se regalen estos libros para despertar su interés por las canciones de otras culturas. No son libros que podamos depositar en las manos de un niño y, ala, a ver la tele. No. Pero en definitiva, son libros que merecen atención e incluso recomendaría a los adultos la audición de los discos como escucharían un disco de world music "normal" porque las interpretaciones y los arreglos instrumentales son verdaderamente interesantes.

