Los libros que NO cambiaron nuestras vidas
Una encuesta está moviendo la blogosfera portuguesa: se trata de la demolición del canon literario occidental a través de listas personales de los libros que NO cambiaron la vida o la forma de entender la literatura de los blogueros.
La gracia consiste en que los que elaboran las listas saben de lo que hablan y alimentaban expectativas en relación a las "vacas sagradas" cuando se aventuraban por sus paginas. El "Ulysses" joyceano sale particularmente mal parado, y esto que la celebración blogosférica en portugués del ultimo Bloomsday (por la mano de blogueros brasileños) tuvo bastante visibilidad.
El morbillo literario está servido cuando los que comentan los libros son conocidos escritores y críticos literarios portugueses, como Eduardo Pitta o Francisco José Viegas. Pero lo divertido es constatar los acuerdos y desacuerdos de opinión. No es tan importante que determinado libro haya o no cambiado la vida de Pepito o Menganito, pero si constatar que alguna otra persona considera que sí le cambió la vida, persona que en algunos casos sale a la blogosfera para contraponer su opinión. Y la hoguera de vanidades que se alimenta por el gustito de poder afirmar "haber leído" esto o aquello...
Este tipo de tertulia llama la atención para el hecho de que muchos creen que hay libros que pueden cambiar sus vidas, lo que es dar mucho juego a algo impreso en papel que no sea una condena judicial o un diagnóstico médico. Francamente, creo que hay libros que operan cambios en la vida de una persona. Quizás no un cambio radical - ya que estamos, sí creo que leer determinados libros puede hacer mucho más por una persona que conseguir unos piños o una nariz nuevos -, pero un cambio a nivel de esas capas internas del entendimiento del mundo que se van moviendo dentro de cada uno a lo largo de la vida. No me pidan que lo explique más claramente, que estamos a lunes.
Todo libro medianamente bueno, e incluso algunos francamente malos (véase "Mein Kampf", que es un libro mal escrito y paranoico que tuvo una importancia terrible) tiene el potencial de actuar como un revulsivo para su lector, o de fracasar en emocionarle en lo más mínimo porque lo pilla en un momento en que no está preparado para leerlo, o en que está más preocupado con la hipoteca, los granos, o lo buena que está la vecina del 2º izqdo...
Los libros que NO cambiaron nuestras vidas, pese a que sea una discusión fútil y con humos de petardeo intelectual, es sencillamente un modo de recordar a los que sí tuvieron importancia vital en un dado momento. Recordar esos momentos en que llegando a la ultima pagina de un libro, uno se queda unos minutos en trance mirando al techo, para en seguida regresar a la primera pagina con la ansiedad de un yonkie.
Naturalmente, la mayor parte de los libros considerados "clásicos" NO cambian nuestras vidas. Pero cuando ocurre...

