Libros con arte y libros con merengue
En mis prospecciones por la web, encontré algo que me animó a revitalizar la ya un poco olvidada sección de "arte y libros" de este blog.
Empiezo también a darme cuenta de que estoy empezando a engorilarme con un nuevo tema de enorme seriedad e importancia vital para la supervivencia del libro - "Libros con merengue" - inspirado e inaugurado con el post sobre esa perlita que es "The incredible book eating boy".
No bromeo: la relación entre comida y libros tiene motivos psicoanalíticos que un día me pondré a explorar. Además, tal como está el patio, algún día habrá quien regale libros con los MacMenus - eso sí, espolvoreados con aquello que se usa en la bollería industrial para que la gente les pegue lengüetazos y se vaya enganchando...
Pero empecemos con lo del arte: el trabajo de Stephan Erasmus, un artista sudafricano a quien le gustan los libros tanto que se dedica a crearlos a su manera, esto cuando no se inspira en poesías como punto de partida y materia-prima para sus trabajos 
Además, este señor participó en algo que en seguida captó mi atención: en el 2004 participó en el Festival Anual de Libros Comestibles de Nueva Iorque!
Esto tenía que verlo, así que puse el Google a trabajar y descobri que la práctica de crear libros comestibles está mucho más extendida que lo que podría soñar. Se hacen reuniones friki-gastronómicas en todas partes, de Texas a Japón, pasando por Rusia. Básicamente, se trata de grupos de personas que se juntan para cocinar manjares inspirados en libros, concursan, y al final todo el mundo se va a casa con una peligrosa tasa de glucosa en la sangre. Naturalmente, lo resultados son de calidad muy variable, pero la diversión está asegurada. Aquíhay unos cuantos ejemplos. Y aquí abajo está "The book of PI":

De todas formas, mi corazón vence el estomago, y Henry sigue siendo mi zampa-libros preferido en el mundo...

