El trabajo de la noche
Thomas Glavinic y Daniel Kehlman - el autor del bestseller del año en Alemania, Die Vermessung der Welt, ya editado en español por Maeva con el título La Medición del mundo- forman el dream-team de la nueva literatura austriaca.
Espero que el ultimo libro de Glavinic, Die Arbeit der Nacht, sea traducido al español en breve, a pesar de saber de antemano que sin una buena promoción, este libro oscuro de un joven autor austriaco (de Austria, quien conoce a más autores contemporáneos que Jelinek y Thomas Bernhard?) acabará rápidamente escondido en alguna estantería. Lo que sería una pena, una vez que se trata de una novela existencialista en toda regla, teniendo como escenario Viena en pleno siglo XXI.
Que hace una persona que, por razones inexplicables, se despierta sola en el mundo? Todo sigue en su sitio, sencillamente faltan las personas y los animales.
Lo primero es lo obvio: buscar a la gente, probar mil llamadas telefónicas sin respuesta, dejar notas por todas partes por si alguien las ve y entabla contacto, coger un coche para cruzar la frontera y verificar si hay vida en otros países.
La segunda fase es la diversión.Asumir que se está sólo, luego totalmente libre. La ciudad es su parque de diversiones, puede coger lo que quiera (el dinero, naturalmente, ya no sirve para nada) en cualquier parte, entrar en casas ajenas, coger un bólido para circular por ahí como le plazca, en fin, lo que se le ocurra.
Empieza entonces el mal rollo. La sensación de ser observado, el miedo irracional a la oscuridad de la noche desabitada de la ciudad, las fantasías de monstruos y cosas innombrables que le asechan, la paranoia que hace con que Jonas, el hombre sólo de esta novela, coloque cámaras de vídeo en diversos puntos de la ciudad y en su propia habitación, para observar sus extrañas actividades mientras duerme. Jonas no se rinde. Emprende mil actividades, unas más absurdas que otras, con tal de encontrar alguna señal que le aporte alguna luz sobre su situación. Es una especie de Sísifo moderno que dedica sus horas de vigilia a observar vídeos en que absolutamente nada ocurre, porque no hay un alma que provoque ninguno cambio.
No revelaré el final del libro. Se trata de un huis clos de una sola persona, las descripciones son vívidas y casi cinematográficas. Es sobre todo interesante el trabajo de Glavinic en revelarnos esos miedos irracionales y súbitos que cualquiera ya sintió en alguna ocasión pero prefiere olvidar. Su única debilidad sea quizás a nivel del léxico, ya que se notan algunas repeticiones de frases, en parte disculpables por el hecho de que todo el libro se basa en las acciones de uno único personaje. Sin embargo, el ritmo de la narrativa es impecable y la atmósfera de Unheimlichkeit (un palabrejo difícil de traducir si no, pobremente -el español no es mi idioma materno- como "incomodidad") contagia el lector hasta los huesos.
No suelo leer lo que se llama de novelas de ciencia-ficción. A pesar de que la premisa original sea un clásico de la ciencia ficción, este libro apartase rápidamente de esa vía - un poco como Never let me go de Ishiguro- y entra en terrenos mucho más profundos y perturbadores cuando la búsqueda de Jonas deja de ser exterior - otras personas- y empieza a centrarse en si mismo.
Se puede decir que algo ocurra cuando no hay nadie que lo presencie? Hay tiempo si nada cambia? Que es una persona sin otras personas en pueda ver el reflejo de sus acciones? Que es el pasado en un presente que guarda poca relación con él? Uno sigue siendo la persona que era?
Aquí está una entrevista con Glavinic sobre este libro, y, en la misma página, un podcast de este libro, de que además se puede leer un extracto del primero capítulo.

