Editoriales tan interesantes como Media Vaca (con su sede en Valencia) y Ekaré (originaria de Caracas, Venezuela) ya tienen ganado su lugar de referencia por la alta calidad de sus apuestas estéticas, pero ahora el reconocimiento que reciben es internacional.
El Contador de Cuentos debería ser declarado lectura recomendada en todos los colegios, no sólo por la calidad de las ilustraciones, pero también por el primoroso cuento de Saki, que tiene la calidad (rara en literatura infantil) de ser irónico a la vez que de una enorme libertad creativa.
Hace mucho que no me divertía tanto con un cuento sobre una niña requetebuena...
Surgió una discusión interesante en el blog del Guardian a propósito del reciente incidente alredor del libro The Jewel of Medina, una novela histórica sobre la presunta historia de amor entre Mahoma y la princesa Papadum que provocó violentas reacciones por parte de unos fanáticos que en nombre de la religión pretenden quemar libros lo que, como se sabe, suele terminar con la quema de personas...
La editorial inglesa decidió retirar el libro del mercado después que atacaron su sede con un artefacto incendiario, lo que mediatizó este libro de forma espectacular y hace prever superventas comparables a las deVersos Satánicos, de 1989, del fatwizado Salman Rushdie.
Este es el punto de partida para que el librero Nic Bottomley reflexione sobre los límites del oficio de librero, dejando bien claro que la decisión de vender un título debe basarse exclusivamente en criterios comerciales y no morales. Y adelanta un punto de vista que me parece muy pertinente: su rechazo a vender infralibros o, como él lo describe, escritos (sic) por concursantes de Gran Hermano o que vengan de regalo por la compra de una bolsa de carbón en el supermercado se debe, más que a criterios sujetivos de calidad literaria, a una estrategia comercial: los objetivos que persigue como librero independiente son diferentes de los de, por ejemplo, un supermercado, por lo que sus estrategias comerciales tienen que ser diferentes.
En su librería no se encuentran libros de concursantes del Gran Hermano porque su público no los demanda. No se trata de querer adoctrinar a las masas, además porque las masas difícilmente pisan una librería independiente. Naturalmente, esperamos que su plan de negocio se corresponda a sus gustos personales y que de entrada no haya montado una librería para un público con el cual no tiene afinidad.
Sin embargo, no acabo de creerme totalmente en este discurso neutral. El librero funciona como un doble filtro: primero en las decisiones que toma al elegir entre la masa informe de novedades editoriales los libros que entrarán en su tienda y conformarán la identidad de su librería, y en segundo lugar como agente que recomienda este o aquel libro en detrimento de otros según las necesidades particulares de cada cliente. Un buen librero puede vender libros que personalmente no le gusten, pero no debería vender lo que considera un mal producto, de la misma manera que un buen pescadero no vende centollos podridos.
Si bien que a menudo un librero recomiende a un cliente libros que no corresponden a sus gustos, pero sí a los del cliente - por ejemplo, libros de un género literario que no suele visitar, lo que no le impide de conocer los autores más respectados y recomendados por críticos e incluso otros clientes -, ha de mantener en su selección de stock y en sus recomendaciones unos criterios de calidad que, reconozcámoslo, tienen mucho de sujetivo...
En el caso del libro que comenta Nic Bottomley, la decisión de venderlo es lógica admitiendo que él considera tratarse de un libro medianamente bien escrito e incluso de interés para sus clientes musulmanes. Pero la decisión es más complicada en el caso del librero norteamericano que en la caja de comentarios a este post defiende su decisión de vender el libro de OJ Simpson, If I did, que también levantó ampollas en su momento y que, en mí presumida opinión, entra en la tipología de infralibro...
Al buscar un enlace con información sobre Almada Negreiros he encontrado la traducción parcial al castellano del Manifesto Anti-Dantas (escrito en 1915, con toda la verve de los 23 añitos del autor) y no me puedo resistir al gustito de colgarlo en el blog.
El insulto es un arte injustamente menospreciado. Nada divierte tanto ni deja tan a gusto como insultar con un poco de infantilismo y mucha mala intención.
Dantas era un autor de teatro tan exitoso como cabotino, con quien los poetas futuristas se la tomaron como símbolo del arte "comercial" y burgués, recordado hoy en día más por este manifiesto que por su obra soporífera.
En el instituto tuve la suerte de oír una grabación de este manifiesto de la voz del propio poeta, ya muy mayor, pero con tal odio en sus "pim" (simulaciones de disparos) que estos se me quedaron grabados para siempre en la memoria asociados a una sonrisa.
Una generación que se deja representar por un Dantas es una generación que nunca lo fue. ¡Es un asilo de indigentes y de ciegos! ¡Es un monte de charlatanes y vendedores, y sólo puede parir bajo cero!
¡Abajo la generación!
¡Muera Dantas, muera! ¡Pim!
¡Una generación con un Dantas a caballo es un burro impotente!
¡Una generación con un Dantas en la proa es una canoa a lo seco!
¡Dantas es un gitano!
¡Dantas es medio gitano!
¡Dantas sabrá gramática, sabrá sintaxis, sabrá medicina, sabrá hacer cenas para cardenales, sabrá todo menos escribir que es la única cosa que hace!
¡Dantas sabe tanto de poesía que hasta hace sonetos con ligas de Duquesas!
¡Dantas es un habilidoso!
¡Dantas se viste mal!
¡Dantas usa calzoncillos de malla!
¡Dantas especula e inocula a los concubinos!
¡Dantas es Dantas!
¡Dantas es Julio!
¡Muera Dantas, muera! ¡Pim!
Lamentablemente, faltan en esta traducción frases memorables, como "si el Dantas es portugués, yo quiero ser español", o "y que lo sepa Dantas, que si todos fueran como yo, habría tales amuniciones de manguitos, que llevarían dos siglos en gastarse".
Abajo, la voz de Mário Viegas, recitando brillantemente el manifiesto:
Obscenos, era lo que se decía de los libros editados por Barney Rossett en las décadas de cincuenta, sesenta y setenta.
Gracias a su editorial, Grove Press, vieron la luz obscenidades como Naked Lunch, Trópico de Cáncer, la versión íntegra del Amante de Lady Chatterley... Además de material políticamente explosivo, como la biografía de Malcolm X, que vio la luz poco después de su asesinato.
Mientras Rossett estuvo al mando de Grove Press, esta editorial divulgó en Estados Unidos autores como Henry Miller, Beckett, Selby, Genet, Brecht, Robbe-Grillet, de Sade, Casement, Behan, Borges, Pinter, Ionesco, Fanon, Neruda, Kerouac, Baraka, Paz, Tutola, Oe, Malcolm X, Mamet, Stoppard, Burroughs. Todo mala gente.
Aparte Grove Press, que Rossett abandonó en los 80, entre los proyectos iniciados por Barney Rossett se incluyen la revista Evergreen Review, la distribución de películas de arte consideradas "pornográficas" en las décadas de 60 y 70 - como es el caso de la película sueca Soy curiosa - Amarillo- y la financiación de películas de autoría de "pesos-pesados" dela cultura norte-americana, como Norman Mailer y Susan Sontag.
Desconocía la existencia del documental Obscene, que a través de entrevistas e imágenes de archivo va describiendo la trayectoria de un agente cultural, hoy en día un señor de 80 años, que tuvo que pasar mucho tiempo de su vida en los juzgados debido a su trabajo de divulgación cultural de materiales considerados "obscenos" o politicamente intolerables.
Entre los entrevistados se cuentan innumeros artistas que tuvieron que pelearse para hacer los que les daba la gana, como Lawrence Ferlinghetti o John Waters.
La traducción al inglés de Detectives Salvajes de Roberto Bolaño tuvo estupendas críticas en Estados Unidos. Tan buenas, que el interno nº 1385412 de la cárcel de Huntsville, Texas, encargó un ejemplar.
Resulta que en la página 39 del libro se describe una escena sexual - de práctica violenta de sexo oral heterosexual - que, según las autoridades, puede "animar a la homosexualidad y a prácticas sexuales perversas y criminales". Aparentemente, las bibliotecas carcelarias son focos de desenfreno y libertinaje.
Así que el Departamento de Justicia de Texas prohíbe la entrada del libro en la cárcel, y el interno nº 1385412 tendrá que esperar hasta el final de su condena, agosto de 2009, para leer la novela de Bolaño y quedarse así expuesto a peligrosas influencias perversas, digo, homosexuales, digo...
- Bueno, chaval, la próxima vez mejor te pides la Penthouse...
Y con esto añado un nuevo post a la categoría de "libros perniciosos".
Se trata nada más nada menos que de un álbum ilustrado que pretende enseñar a los niños que las religiones no son más que sistemas de auto-engaño. El autor, Michael Schmidt-Salomon, también porta-voz de la Fundación Giordano Bruno, utiliza una expresión bastante más fuerte, Wahnsysteme, "sistemas paranoicos".
El cuento trata de un cerdito y de un puerco-espín que inician una conversación sobre dios con un rabino, un obispo y un imán particularmente virulentos.
Puesto así, puede que resulte un poco violento, pero en contrapartida también resultará violento a un padre laico o budista que enseñen a su hijo de 6 años las penurias de Cristo, lo que está perfectamente aceptado en los países de tradición católica.
Michael Schmidt-Salomon pretende contra arrestar los innumeros libros de contenidos religiosos creados para niños, y ofrecer a los padres ateos o agnósticos un instrumento pedagógico laico. Defiende que su libro es una reacción a los fundamentalismos religiosos que están en alta, más que contra la religiosidad relajada que se vive en Alemania, y que se trata de una obra con sentido agnóstico, que deja en abierto la cuestión de la existencia de dios.
Resulta que quizá la religiosidad alemana no sea tan relajada. El Ministerio de la Familia alemán reaccionó de forma muy negativa a este libro, a que acusa de incitar al odio por presentar de forma caricatural a las tres principales religiones monoteístas e inició el proceso en que hasta el inicio de marzo se decidirá si el libro será incluido en la lista de "libros peligrosos para menores", lo que es comúnmente conocido como Index.
A raíz de este proceso, se creó la campaña de recogida de firmas para "salvar la libertad de pensamiento" e impedir la prohibición del libro:
Lo que llama la atención en este álbum es que viene romper el tabú que normalmente inhibe los adultos de dar a los niños una visión negativa de la religión bajo la justificación de que aún que uno no sea religioso, los valores religiosos son positivos. El autor responde a este tópico en su comunicado dirigido a Ursula von der Leyen, la Ministra de la Familia.
Teniendo en cuenta de que todas las grandes religiones crean materiales pedagógicos para formar a sus fieles desde una tierna edad, resulta difícil entender el porqué de esta reacción negativa. Libertad religiosa implica también la libertad de no tener religión.
Se le acusa además a Schmidt-Salomon de anti-semitismo, el insulto que hace saltar todas las alarmas en Alemania, debido a su caracterización del rabino del cuento. Según el artículo en el Milenio:
Schmidt-Salomon se ha defendido de la acusación de antisemitismo y se ha permitido incluso bromear sobre ella al recordar que, cuando impulsó la creación del Consejo Central de los Ex Musulmanes en Alemania, la televisión iraní lo acusó de ser un “agente de Israel”.
“Hasta hace poco se dijo en la televisión iraní que yo era un agente de Israel, que con el Consejo Central de los Ex Musulmanes había iniciado un ataque típicamente judío contra el Islam. Por eso la etiqueta de antisemita viene bien a mi currículum. No debe haber muchos agentes de Israel que sean antisemitas”, dijo Schmidt-Salomon en su página Web.
¿A quién le importa que el cerdito sea agnóstico?
Con todo esto, estoy tentada a abrir una nueva categoría en este blog: Libros Perniciosos. Acabo de recordar la campaña que hubo en Portugal hace un par de años para prohibir As mulheres não gostam de foder, del siempre fino Alvarez Rabo, quién, por cierto, tiene un blog.