De momento, la campaña se limita a una tienda de la cadena en Portugal.
Antes me dedico a mi secreta vocación de pedicura profesional que ponerme a vender los libros del cartel publicitario, pero es el obsceno descuento lo que más me choca. Claramente, algunas editoriales decidieron hacer limpieza de almacén.
En breve, secadoras de pelo en la Fnac y cafeteras de saldo en La Casa del Libro...
La noticia salió en la revista GQ y en el New york Times, medios difícilmente capaces, por lo menos en el caso del NYT, de lanzar bulos sin fundamento, si bien que la cosa parece surrealista...
El periodista Robert Draper, sacó a la luz información detallada sobre los chanchullos montados por Donald Rumsfeld en el Departamento de Defensa, desde negocios con fabricantes de armas hasta campañas de propaganda que incluían la "colocación" de antiguos militares a sueldo de contratistas de armas como "analistas de guerra" en varios medios de comunicación. Naturalmente, estos "analistas" recibían informes secretos producidos por el propio Pentágono para vehicular a la opinión publica la versión "oficial" de los avances de la guerra en Irak. Lo más colorido del artículo son los informes que cada mañana Rumsfeld mandaba a Bush: fotos de la guerra adornadas con citas bíblicas. Seriously creepy, como las clasifica el NYT.
Hice hace semanas un comentario a esta película, que además me gustó mucho. Pero he encontrado una opinión muy diferente que me ha dado que pensar.
En Israel hay quien critique esta película por tres razones, todas debatibles:
-primera, la película se concentra en acontecimientos que recuerdan mucho a la situación actual en Gaza, pero en ningún momento de la película se hace referencia a ellos, y su director tampoco la hizo públicamente, manteniéndose en el territorio seguro del pasado (1982),
-la segunda razón, los soldados no manchan sus manos de sangre, limitándose a "cerrar los ojos" a la masacre perpretada por otros; por otro lado, la violencia que ejercen es presentada de forma estetizada, como si no tuviera consecuencias reales,
-y la tercera, la victimización de los soldados, que sufren las consecuencias de sus acciones, lo que se califica como "Síndrome de que disparamos y lloramos".
This is an extraordinarily infuriating film precisely because it is done with so much talent. Art has been recruited here for an operation of deceit. The war has been painted with soft, caressing colors - as in comic books, you know. Even the blood is amazingly aesthetic, and suffering is not really suffering when it is drawn in lines. The soundtrack plays in the background, behind the drinks and the joints and the bars. The war's fomenters were mobilized for active service of self-astonishment and self-torment.
Por cierto, ya tenemos en la librería la versión en comic de Vals con Bashir, para seguir pensando sobre el tema...
La idea es bien intencionada, pero estoy segura que la mitad de esos libros acabarán en amazon y abebooks de nuevo, pero ahora con huellas de zapato...
En muchos países del mundo hay una dolorosa ausencia de libros, en otros se abandonan a su suerte. No tendría más sentido donarlos a bibliotecas?
Rushdie cuenta por qué en general las adaptaciones al cine de obras literarias suelen ser tan malas, y en particular por qué no le gustó Slumdog Millionaire.
Rushdie no entiende la popularidad de esta película galardonada con un montón de óscares. Los argumentos de Rushdie contra Slumdog Millionaire son irrefutables: el libro que la película adapta tiene una línea argumental ridiculamente improbable, además de mantener una imagen estereotipada, miserabilista y etnocentrica de India:
Antiguamente las películas occidentales sobre India solían tratar de mujeres rubias que llegaban ahí para en seguida encontrar a un maharajá por quién enamorarse - de los cuales parecía haber reservas inagotables para disfrute de rubias inglesas o americanas-, o entonces iban de mujeres europeas que acusaban de violación a indios no-maharajás, quizás porque les indignaba tanto que un no-maharajá se les acercara, o en otros casos iban de osados hombres blancos que galopaban por las colonias de sable desenvainado y disparando pistolas, con resultados desiguales. Hoy en día este tipo de exotismo ha perdido su atractivo, y el público prefiere suciedad y violencia en cantidad suficiente para convencerse de la autenticidad de lo que está viendo, sin embargo no deja de ser turismo. Si antes se llevaba el turismo colonial, turismo-maharajá, hoy en día tenemos el turismo de barriadas (slum-turism)
Son tres las conferencias organizadas por la sección portuguesa de Le Monde Diplomatique y los cinemas King de Lisboa a propósito de la película de animación Valsa con Bashir, recién-estrenada en Portugal y cuyo estreno en España está previsto para el día 13 de febrero.
Esta película de animación, obra del director israelí Ari Folman, es una mezcla de documental con ficción, y toma como punto de partida un sueño recurrente que un antiguo compañero de armas cuenta a Folman.
A partir de una serie de entrevistas con antiguos militares, Folman reconstruye las memorias que él mismo y sus compañeros reprimieron, recuperando de esta manera su participación en los masacres de Sabra y Chatila durante la guerra de Líbano en 1982. Aquí se puede ver más información sobre estos acontecimientos (en portugués).
Esta película ha recibido sendos premios en varios festivales de cine. Basta ver el trailer para entender su enorme valor histórico, moral y estético:
Teniendo en cuenta los actuales acontecimientos en la franja de Gaza, esta película gana una actualidad urgente, visto que aún que hable de acontecimientos que han tomado lugar en 1982, deja claras verdades que ya tendrían que estar asumidas desde hace mucho: que es imposible encontrar una solución militar para el conflicto israelo-palestino, y que las victimas de las operaciones militares israelíes son en su mayoría civiles.
Para contextualizar y seguir algunas de las pistas ofrecidas por esta película, se harán tres conferencias en el cinema King de Lisboa, en la primera se pretende hacer un abordaje histórico de los hechos, la segunda toma como tema el stress post-traumático - esta me parece particularmente interesante, visto que también en Portugal hay todavía miles de antiguos soldados de las guerras de África afectados que no saben siquiera que sufren afecciones relacionadas con experiencias de guerra - y una tercera conferencia versará sobre la "utilización del cine de animación".
Se estrena hoy en España la película La Clase, protagonizada por el propio autor del libro que toma como punto de partida, François Begaudeau.
Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, esta película de Laurent Cantet, un director en cuya filmografía destacan películas como Hacia el Sur y Recursos Humanos, vierte una mirada crítica pero nada simplificadora sobre las relaciones de poder dentro del aula y las dificultades de un profesor para transmitir conocimientos a un grupo de alumnos que se podría calificar como la típica clase multicultural. Se trata de grupo de adolescentes de diferentes orígenes, algunos de los cuales apenas hablan francés, a que un sistema educativo desbordado y poco adaptable tiene que integrar de alguna forma, ni que sea ofreciéndoles formación profesional bajo la forma de prácticas de reponedor en el supermercado local...
En La Clase se mezclan realidad y ficción , ya que el papel principal, el de un profesor de francés, está interpretado por Begaudeau, que escribió el libro homónimo basándose en su propia experiencia como maestro. Por otro lado, los alumnos son realmente alumnos de un instituto de la periferia parisina en pleno taller de teatro.
Las tensiones entre profesor y alumnos también son reales, debidas en parte a la propia naturaleza del sistema educativo, pero también al hecho de que el profesor tiene una experiencia vital radicalmente diferente de la de sus alumnos, lo que lleva a malentendidos muy reveladores.
Un ejemplo de estos malentendidos es la ocasión en que el profesor intenta explicar a sus alumnos, que viven en un entorno en el que sencillamente no se utilizan formas del subjuntivo ni un registro de discurso formal, que una persona debería saber "instintivamente" cuando aplicarlas.
Todavía no he visto la película, pero conozco el libro y no tengo duda que esta mantiene su espíritu. Es refrescante poder ver como se habla de multiculturalismo sin emplear el discurso paternalista y superficial estilo Benetton que muchas veces se adhiere al tema de la convivencia multicultural.
Este profesor es muchas veces irónico con sus alumnos, se equivoca, les vacila, abusa de su posición, pero también es una persona empeñada en transmitirles conocimientos, en ayudarles a desarrollar sus capacidades dentro de un sistema poco adaptado a sus necesidades.
El libro es fiel a la realidad, así que el profesor fracasa en gran medida en sus propósitos, pero el intento deja lugar a esperanza. No se trata de "promocionar" ni de "condenar" el multiculturalismo, simplemente se trata de retratar la realidad tal como ella es.